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5 ACTORES DE LA ÉPOCA DEL CINE DE ORO MEXICANO QUE DESTACARON POR SU FORMA DE VESTIR

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La época del cine de oro mexicano es una etapa digna de ser mencionada y reconocida, pues los filmes producidos durante ese tiempo, aportaron un gran valor artístico y cultural a la industria cinematográfica.

Asimismo, fue cuna de grandes actores y artistas, quienes con su talento, elegancia, galanura y glamour llenaron la pantalla grande, dejando un legado de gran estilo a través del tiempo.

Esta gran etapa histórica se dio entre los años 1930 y 1960. Aproximadamente 30 años en los que el cine nacional tuvo una alta producción en cintas nacionales, cuyo impacto se vio reflejado en las taquillas de la región de Latinoamérica y Estados Unidos.

La industria fílmica mexicana imitó el “Star System” que imperaba en Hollywood. De esta manera, y a diferencia de otras industrias, en el cine mexicano se comenzó a desarrollar el “culto al actor”, situación que propició el surgimiento de estrellas que causaron sensación en el público, convirtiéndolos en auténticos ídolos, de una forma muy similar a la de la industria estadounidense.

1. Jorge Negrete

Jorge Negrete debutó en el cine con “La madrina del diablo” (1937) y desde entonces, participó en un total de 38 películas. Popularizó el género conocido como “comedia ranchera”, en el que encarnaba al personaje del “charro cantor”, el “macho valiente”, buen tipo, adinerado, mujeriego, vital y arrogante.

Se llega a decir, que él se interpretaba a sí mismo, ya que popularizó el papel de charro tanto en la ficción como en la vida real. Su estilo de charro es el que más recordamos, con su 1,80 cm de estatura, piel clara y un cuerpo estilizado, sin ser demasiado robusto, lucia el traje de charro, mismo que exportó a todas las latitudes a las que iba.

2. Pedro Armendariz

Fue descubierto por el director de cine Miguel Zacarías mientras recitaba el monólogo de Hamlet a una turista estadounidense. Armendariz aprendió el idioma cuando vivía en Estados Unidos pues su madre era nativa del lugar. En dicho territorio, estudió hasta la universidad para después regresar a la Ciudad de México y trabajar como guía de turistas.

Fue el actor favorito de Emilio “El indio” Fernández, con quien realizaría algunas de sus mejores cintas, como “Soy puro mexicano” (1941), “Flor silvestre” (1942), “María Candelaria” (1943) y “Bugambilia” (1945). Bajo la dirección de Fernández, Pedro Armendáriz desarrolló los rasgos de personalidad cinematográfica que lo caracterizarían: Hombres duros y varoniles, indígenas, campesinos y revolucionarios.

Fuera de las cámaras de rodaje, su estilo era el de un hombre citadino, elegante con sus amplios ojos verdes y cejas pronunciadas que enmarcaban su rostro.

3. Mario Moreno “Cantinflas”

El nombre completo de Cantinflas fue Mario Fortino Alfonso Moreno Reyes, conocido internacionalmente por su personaje, ícono de la cultura mexicana: “Cantinflas”.

El personaje es asociado con la identidad nacional de México, mismo que le permitió establecer una larga y exitosa carrera en el cine de oro mexicano, que incluyó su incursión en Hollywood. Charles Chaplin comentó una vez, que era el mejor comediante vivo para entonces.

4. Arturo de Córdoba

Hijo del español Francisco García Folla y la mexicana Carmen Rodríguez García, nació en Mérida, Yucatán, donde vivió gran parte de su infancia. Tiempo después, su familia lo llevó a Estados Unidos, donde estuvo hasta los 12 años, edad en la que se trasladaron a Argentina y más tarde enviado a Suiza a realizar estudios de idiomas.

Cuando regresó a México, trabajó como locutor, gracias a que su voz era clara, sonora, varonil y con una dicción impecable. Después, dio el salto para probar fortuna en Ciudad de México, donde ingresó a la XEW. Dice la leyenda, que el timbre aterciopelado de su voz llamó pronto la atención de los radioyentes, por lo que el cine quiso aprovecharlo, habiendo recibido su primera oportunidad por parte del director y productor Arcady Boytler, quien le ofreció un buen papel en su cinta “Celos” a lado de Fernando Soler y Vilma Vidal.

5. Abel Salazar

Fue un actor, guionista y productor de cine mexicano que inició su carrera haciendo pequeños papeles para comediantes en las carpas de Trattoria de la ciudad de México. Debutó en “La casa del rencor” (1941), dirigido por Chano Urueta, después vinieron producciones como: “Satanás” (1945), de Fernando Soler; “Los tres García” (1946), de Ismael Rodríguez; “Mi esposa busca novio” (1947), de Carlos Orellana; “La Panchita” (1948), de Emilio Gómez Muriel; “Me ha besado un hombre” (1949), de René Cardona; “El pecado de Laura” (1949), de Julián Soler; “Una viuda sin sostén” (1950).

Los trajes a los que más recurría eran aquellos de líneas, un conjunto infalible que combinaba con pañuelos blancos.

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