La muerte de Alex Pretti, un enfermero de 37 años abatido por agentes de Inmigración y Control de Aduanas (ICE), ha desatado una ola de indignación que se extiende por las principales ciudades de Estados Unidos. El incidente, ocurrido el pasado sábado, marca la segunda muerte de un ciudadano estadounidense en redadas migratorias en menos de un mes.
Versiones encontradas y evidencia en video
Mientras el Departamento de Seguridad Nacional (DHS) califica a Pretti como un “terrorista doméstico” que portaba un arma, investigaciones de BBC Verify y videos de testigos contradicen esta versión. Las grabaciones muestran a Pretti utilizando su teléfono celular para filmar a los agentes antes de ser rociado con gas pimienta, derribado y recibir diez disparos. No se observa ningún arma en manos de la víctima durante el forcejeo.
Reacciones políticas y sociales
Donald Trump: El presidente afirmó estar “revisando todo” y sugirió la posibilidad de retirar a ICE de Mineápolis, aunque criticó la presencia de manifestantes armados en la zona.
Gobernador Tim Walz: Calificó de “mentiras” las declaraciones federales y exigió el cese inmediato de las operaciones de ICE en el estado, denunciando que agentes federales obstruyeron la investigación estatal.
Sector Privado: CEOs de gigantes como Target, 3M y Best Buy han firmado una carta exigiendo una reducción urgente de las tensiones.
Un país en las calles
Bajo consignas como “Justicia para Alex” y “Abolir el ICE”, las protestas se han replicado en Nueva York, Chicago y Los Ángeles. La creciente presión incluso ha alcanzado al bando republicano; senadores y gobernadores del partido han cuestionado las tácticas federales y la falta de rendición de cuentas del DHS.
La situación en Mineápolis se mantiene crítica, con la policía local denunciando que las acciones federales están fracturando la cooperación de seguridad en el estado.