Buenas, no tan buenas mis queridos padawans, hoy les vengo a contar que Estados Unidos ha anunciado que revocará y negará las visas a varios funcionarios de la Autoridad Palestina (AP) y de la Organización para la Liberación de Palestina (OLP), justo antes de la Asamblea General de la ONU en Nueva York. Aunque esta medida dejaría fuera de la conferencia a figuras claves —como el presidente palestino Mahmud Abás—, se aclaró que la misión permanente palestina ante la ONU sí tiene una exención para poder participar.
El gobierno estadounidense justificó esta decisión aludiendo al supuesto incumplimiento de compromisos por parte de estas organizaciones y a prácticas que considera contrarias a la paz, como el recurso a tribunales internacionales o la búsqueda de reconocimiento unilateral del Estado de Palestina. Sin embargo, muchas voces dentro de la comunidad internacional lo ven como una clara desviación del espíritu del Acuerdo sobre la Sede de la ONU, firmado en 1947, que garantiza el acceso a diplomáticos extranjeros para labores oficiales en la sede de Naciones Unidas.
La reacción internacional no se hizo esperar: desde la Autoridad Palestina expresaron “profunda consternación” por la decisión. Por su parte, algunos aliados de EE.UU., como Israel, respaldaron la medida como un acto de responsabilidad. Al mismo tiempo, países como Francia, Reino Unido, Canadá y Australia han mostrado su disposición a reconocer el Estado de Palestina durante la Asamblea, lo que intensifica la presión diplomática sobre Washington y eleva aún más el perfil del debate en el foro global.