La NASA anunció el fin de las operaciones científicas del observatorio espacial Neil Gehrels Swift, una misión que durante casi 22 años permitió estudiar algunos de los fenómenos más energéticos del universo. El telescopio realizó su última observación el pasado 20 de octubre, después de descender a una altura orbital que ya no le permitía mantener la estabilidad necesaria para analizar con precisión los objetos celestes. <Cite refs={[“turn248167search0″,”turn248167search1”]}/>
Lanzado en noviembre de 2004, Swift fue diseñado inicialmente para una misión de dos años, pero superó ampliamente ese periodo. Durante su trayectoria, detectó más de 2 mil estallidos de rayos gamma, estudió más de mil 400 explosiones de supernovas y observó fenómenos relacionados con agujeros negros, galaxias activas, asteroides y cometas.
Uno de sus principales aportes fue la capacidad de localizar rápidamente los estallidos de rayos gamma, explosiones cósmicas que pueden desaparecer en cuestión de segundos. Gracias a sus instrumentos de rayos X, luz ultravioleta y luz visible, el observatorio permitió a los científicos recopilar información fundamental para comprender mejor la evolución de las estrellas y otros acontecimientos astronómicos.
Aunque el telescopio dejó de operar, su legado científico continuará disponible para investigadores de todo el mundo. La NASA conservará un archivo de aproximadamente 12 terabytes de información, que incluye casi dos décadas de observaciones y más de 1.5 millones de imágenes. La agencia prevé que la nave reingrese en la atmósfera terrestre durante las próximas semanas, mientras los datos recopilados seguirán contribuyendo a futuras investigaciones sobre el universo.